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Zona límite » Pequeña gran historia de la F1

Leyendas del pasado II. Achille Varzi

Un relato de El Abuelete del M3 - 5 mayo 2013

Varzi no es solamente el nombre de una difícil curva del madrileño Circuito del Jarama, bautizada, como otras de ese entrañable recinto, con nombres míticos y sonoros de la mejor tradición del Automovilismo: Nuvolari, Fangio, Varzi, las “eses” de Le Mans, el viraje Farina, la bajada de Bugatti….

Achille Varzi, italiano, hijo de una familia de ricos industriales, fue el paradigma del piloto frío y distante, algo contradictorio en su origen latino. Meticuloso en su aspecto personal, fino en su estilo de conducir, maniático a veces en su forma de actuar, también se daban en él el orgullo, el coraje y grandes dosis de sangre fría.

La mirada acerada de sus ojos gris profundo contribuyó a extender su fama de hombre con voluntad de hierro, que le hizo muy popular y deseado entre las mujeres de la época. Una de ellas fue, probablemente, la causa de su ruina moral y quién sabe si también de su muerte.

También se cuenta de él que se ponía el mono blanco para competir como si se vistiese con un frac.

A lo largo de la carrera profesional de Achille Varzi destacó especialmente su permanente rivalidad con Tazio Nuvolari, que llegó a dividir a los aficionados italianos entre “varzistas” y “nuvolaristas”.

La relación entre estos dos colosos del automovilismo comienza en 1928, cuando Nuvolari, que ya tenía 36 años, compró un Bugatti T35C para crear su propia escudería y, al primero que llamó fue a Varzi, que sólo tenía 24 años y, como él, provenía del motociclismo.

Desde el primer momento, el discípulo empezó a pisarle los talones al maestro y, pronto, los dos hombres comenzaron a no soportarse y acabaron separándose, aunque nunca se pudo probar que sus diferencias fueran más allá de lo meramente deportivo.

Ya separados, el primer toque de atención para Nuvolari surgió aquel mismo año, cuando Varzi, que había adquirido uno de aquellos míticos “Alfa Romeo P2” gracias a una suscripción popular (en unos tiempos en los que no existían los patrocinadores), se presentó en Monza y entró segundo en la meta, por delante del Bugatti T35C de Nuvolari, que fue tercero.

Aquel Grand Prix de Italia de 1928, en el que venció Louis Chiron, también con Bugatti, se había convertido en tragedia en la vuelta 17, cuando Emilio Materassi perdió el control de su Talbot 700 a cerca de 200 km/h y se precipitó contra el público que abarrotaba la tribuna principal, perdiendo la vida el piloto italiano y 27 personas más.

Pero ese día de septiembre de 1928, Varzi ingresó en el círculo de los elegidos. En 1929, a los 26 años, ya era Campeón de Italia y había ganado siete carreras internacionales.

NOTA: el próximo capítulo de “Leyendas del pasado” estará dedicado a Rudolf Caracciola.



Nota: Los precios reflejados en esta información corresponden a la fecha de publicación.

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