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Un corazón “rosso” latió en Monza. GP de Italia 2019

Un relato de El Abuelete del M3 - 10 septiembre 2019

Casi diez años de espera han pasado desde aquel 2010 en que Fernando Alonso, recién llegado a la “Scuderia”, hizo soñar a millones de tifosi de todo el mundo con la sensación de que había regresado el momento de reverdecer los laureles.

Un enorme “cuore rosso” se extendía ahora sobre miles de corazones que, al precio de no ver con sus ojos nada de lo que ocurría sobre el podio del Autódromo de Monza, sentían el renacer de una nueva esperanza.

Sobre lo más alto del podio estaba Charles Leclerc (Ferrari), hombre recio con cara de niño, alzando el trofeo más codiciado en Maranello de cuantos se disputan en la temporada, flanqueado en los peldaños inferiores por dos cazadores cuyas “Flechas de plata” no habían conseguido cobrar la pieza deseada, ese “cavallino rampante” grabado a fuego sobre tantos corazones rojos.

Tras su victoria de la semana anterior en el GP de Bélgica 2019, imposible de celebrar con el alma invadida por la pena de haber perdido sobre el asfalto a su amigo Anthoine Hubert, Charles Leclerc llegaba a Monza dispuesto a demostrar que estaba allí para hacer rugir a los tifosi al volante de su Ferrari SF90 F1.

El 90 Aniversario de la “Scuderia”, los 40 años del triunfo de Jody Scheckter en el campeonato de 1979 (Ferrari 312T3/T4), el recuerdo de los años triunfales con los cinco títulos consecutivos de Michael Schumacher (2000, 2001, 2002, 2003 y 2004) y el último título, agónico, conquistado por Kimi Räikkönen en 2007 (Ferrari F2007), obligan a mucho si se quiere conservar la categoría de mito y, sin duda, Monza, el “templo de la velocidad”, es el mejor escenario para ello.

De ahí que el piloto monegasco no se tomara un respiro ni en las tandas libres ni tampoco en la sesión de calificación, cuando en la “Q3” del sábado, la táctica de los rebufos dio lugar a una de las escenas más absurdas para la memoria del campeonato, con todos los coches agrupados y ralentizados por la pista, esperando a ver quién tomaba la iniciativa.

Solamente el Ferrari de Charles Leclerc y el McLaren de Carlos Sainz Jr cruzaron la línea en el instante previo al término del tiempo de calificación, el de Ferrari para asegurarse la “pole” que ya había marcado en el intento anterior y el piloto madrileño intentando avanzar algún puesto que los dos monoplazas de Renault le habían puesto muy caro.

 

 

 

 

 

Tras una tarde de investigación por parte de los comisarios deportivos y sin tomar decisión alguna sobre el absurdo espectáculo ofrecido, la parrilla del domingo quedó conformada con Charles Leclerc (Ferrari) y Lewis Hamilton (Mercedes) en primera línea, seguidos por Valtteri Bottas (Mercedes) y Sebastian Vettel (Ferrari) en la segunda, mientras Daniel Ricciardo y Nico Hülkenberg ocupaban la tercera línea con sus Renault y Carlos Sainz Jr (McLaren), Alex Albon (Red Bull), Lance Stroll (Racing Point) y Kimi Räikkönen (Alfa Romeo) completaban las diez primeras posiciones, este último sin llegar a salir a pista en “Q3”, al haber estrellado su monoplaza durante la “Q2”.

Una posterior penalización a Räikkönen (que tendría que arrancar desde “pit lane” al cambiar varias piezas de su monoplaza en “parque cerrado”) dejaba el décimo puesto en parrilla a su compañero, Antonio Giovinazzi (Alfa Romeo), que jugaba “en casa” y parecía dispuesto a emplearse a fondo ante el público italiano.

Como ya se había anticipado, el equipo Red Bull iba a hacer penalizar a Max Verstappen para poder colocarle una nueva evolución del motor Honda (como hicieron con Albon en el anterior GP de Bélgica) y el piloto holandés arrancaría desde la última posición de parrilla (P19).

Llegado el momento de la verdad, el domingo se producía una salida rápida, sin despistes, suficientemente ordenada para lo que es habitual en el trazado italiano, siendo Max Verstappen (Red Bull) el único que acababa por la hierba en la compleja frenada de la primera chicane, dañando su alerón delantero.

Charles Leclerc (Ferrari) se defendía con maestría y arrojo de los ataque de Lewis Hamilton (Mercedes), manteniendo el liderato sobre las dos “Flechas de Plata” al sortear la primera variante, siendo Nico Hülkenberg (Renault) el que le robaba la cuarta posición a Sebastian Vettel (Ferrar) por el exterior de la segunda chicane, mientras Lance Stroll (Racing Point) hacía lo mismo con Carlos Sainz Jr (McLaren) con la séptima plaza.

 

 

 

 

 

La segunda chicane de Monza (“Variante della Roggia”) parecía el punto débil de Carlos Sainz Jr (McLaren), que veía cómo Alex Albon (Red Bull) le robaba el interior de la frenada y le arrebataba la P8 solo una vuelta después, aunque el piloto madrileño conseguía salir emparejado y le volvía a recuperar la plaza en la siguiente curva de Lesmo, achuchando a su rival hacia el exterior de los límites de la pista.

La mayor velocidad punta del Ferrari y las largas rectas de Monza le permitían a Vettel recuperar muy poco después la cuarta posición, aunque en la vuelta 6 se marcaba un trompo limpio en la “Variante Ascari” que le dejaba fuera del asfalto.

Cuando el cuatro veces campeón del mundo volvía a la pista lo hacía de forma precipitada, cometiendo un error de principiante que le llevaba a tocar a Lance Stroll (Racing Point) y sacarlo a la puzolana, debiendo entrar a “pit lane” para cambiar su dañado alerón delantero.

El piloto canadiense repetía también la misma torpeza al volver al asfalto, sacando de la pista a Pierre Gasly (Toro Rosso), aunque sin golpearlo, maniobras peligrosas que les iban a costar las correspondientes penalizaciones.

La más dura de ellas era para Sebastian Vettel (Ferrari), que debía cumplir una parada de “Stop & Go” de 10 segundos que le colocaba en la última posición de la carrera, mientras Lance Stroll (Racing Point) saldaba su error con un “Drive Through” sobre el “pit lane”, la misma penalización que debía cumplir también Kimi Räikkönen (Alfa Romeo) por iniciar la carrera con unos neumáticos no autorizados (en el equipo pensaron que tenían libertad de elección al arrancar desde “pit lane”).

Llegaba el momento de aplicar las diferentes tácticas en el cambio de neumáticos (todos los “pit stops”) y el equipo Mercedes era el primero en intentar un “undercut” con Lewis Hamilton (Mercedes), cambiando los viejos neumáticos “blandos” por unos nuevos de compuesto “medio”.

 

 

 

 

 

La respuesta de Ferrari era fulminante y solo una vuelta después hacían entrar a Charles Leclerc (Ferrari) para colocarle nuevos neumáticos de compuesto “duro” (pensando probablemente en la mayor degradación que acusa su monoplaza).

El “pit stop” ejecutado por Ferrari era perfecto y Leclerc conseguía volver a la pista unos metros por delante de su rival, siendo capaz de aguantar el ataque de un Lewis Hamilton (Mercedes) que llegaba con neumáticos más blandos y en temperatura.

Leclerc (Ferrari) se convertía entonces en la nueva referencia de los tifosi de Maranello, aguantando en las siguientes vueltas los envites de todo un cinco veces campeón del mundo que buscaba los huecos en cada frenada.

Leclerc demostraba también haber aprendido como nadie la lección que le costó la victoria en el pasado GP de Austria y, con la mente fría, sin cometer errores y jugando duro, arrinconaba a su adversario contra los límites del asfalto para defender la posición, cerrando la puerta a Hamilton en la frenada de la segunda chicane y obligando al británico a salirse por la escapatoria (vuelta 23), maniobra límite que le costaba una advertencia a Leclerc (con bandera blanca y negra).

No había llegado la rendición de Mercedes, que estaba liderando entonces la carrera con Valtteri Bottas e intentando también un “overcut” del piloto finlandés. Bottas alargaba su parada hasta la vuelta 27 y montaba gomas de compuesto medio, pero volvía a la pista por detrás de Leclerc y Hamilton, que en su lucha particular habían marcado un ritmo aún superior y volvían a colocarse en P1 y P2.

Una vuelta después, era Carlos Sainz Jr (McLaren) el que entraba a “pit” desde una solvente P6, montaba nuevos neumáticos “medios” en una parada que era lenta y volvía a la pista con la rueda delantera derecha sin fijar correctamente, viendo arruinado su esfuerzo por un lamentable fallo de entendimiento entre los mecánicos.

 

 

 

 

 

Con neumáticos de mayor adherencia en su monoplaza, Lewis Hamilton (Mercedes) volvía a recuperar el tiempo perdido sobre Charles Leclerc (Ferrari) y volvía a situarse a su rebufo al comienzo de la vuelta 36. El piloto monegasco se colaba ligeramente en la frenada de la primera curva (“Variante del Rettifilo”) y acortaba por medio de la chicane, momento en el que Hamilton preparaba un nuevo ataque en la segunda variante que Leclerc protegía cambiando un par de veces su trayectoria (Hamilton se quejaba por radio de la maniobra peligrosa de su contrincante).

Semejante esfuerzo, vuelta a vuelta, iba dando al traste con los neumáticos de un Hamilton que, sin perder la estela de Leclerc, era alcanzado por su compañero Valtteri Bottas (con gomas ocho vueltas más frescas).

En la vuelta 42, Hamilton se pasaba de frenada en la primera chicane y optaba por la escapatoria más lenta, aprovechando Valtteri Bottas (Mercedes) para arrebatarle la segunda posición e intentar el ataque sobre Leclerc (Ferrari).

Con los neumáticos muy degradados y la ventaja necesaria para poder hacerlo, a Lewis Hamilton (Mercedes) le surgía la posibilidad de intentar sumar el punto extra de la vuelta rápida en carrera y entraba en el giro 49 a poner unas nuevas gomas de compuesto blando para rematar así la prueba.

A tres vueltas del final, Valtteri Bottas (Mercedes) se colocaba ya a rebufo de Charles Leclerc (Ferrari), pero el piloto finlandés se colaba en la frenada de la primera variante y dejaba al piloto monegasco el camino libre hacia la victoria de Ferrari en Monza.

Un nuevo ídolo ha llegado a Maranello, que ante el rugido de los tifosi en la celebración del podio, veía con emoción cómo el universo Ferrari desplegaba unos enormes corazones rojos con el escudo de Ferrari ante el brillante vencedor del GP de Italia 2019.

CLASIFICACIÓN FINAL GP DE ITALIA 2019

1º Charles Leclerc (Ferrari), 53 vueltas en 1 h 15 m 26,6 s

2º Valtteri Bottas (Mercedes), a 0,8 s

3º Lewis Hamilton (Mercedes), a 35,2 s

4º Daniel Ricciardo (Renault), a 45,5 s

5º Nico Hülkenberg (Renault), a 58,1 s

6º Alexander Albon (Red Bull-Honda), a 59,3 s

7º Sergio Pérez (Racing Point-Mercedes), a 1 m 13,8 s

8º Max Verstappen (Red Bull-Honda), a 1 m 14,4 s

9º Antonio Giovinazzi (Alfa Romeo-Ferrari), a 1 vuelta

10º Lando Norris (McLaren-Renault), a 1 vuelta

Pole Position: Charles Leclerc (Ferrari), en 1 m 19,307 s

Vuelta rápida en carrera: Lewis Hamilton (McLaren), vuelta 51 en 1 m 21,779 s

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