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Leyendas del pasado IV: Bernd Rosemeyer I

Un relato de El Abuelete del M3 - 21 agosto 2013

“Bólidos de Plata” en la mañana

Durante la temporada de Grand Prix  de 1937, los mayores triunfos en pista los había conseguido Mercedes, arrasando con su modelo W125. En Auto Union, con el Type C, se habían tenido que “conformar” con las victorias de Bernd Rosemeyer en Donington, Pescara, Eiffelrennen (Nürburgring) y la Copa Vanderbilt, no todas puntuables en el Campeonato de Europa.

No obstante, Rosemeyer había establecido en ese año 37 nada menos que 16 récords internacionales de velocidad para la marca de los cuatro aros, en las categorías B (5.000 a 8.000 c.c.) y C (3.000 a 5.000 c.c.). El más llamativo de ellos, el conseguido con el Auto Union Type C Streamliner de 6.006 c.c. y 520 CV de potencia a 6.000rpm, con el que había alcanzando  406,3 km/h en recorrido con salida lanzada.

Aquella era una disputa de gigantes y cualquier terreno y circunstancia justificaba la batalla.

En Mercedes-Benz se habían planteado batir aquellos registros y contaban para ello con un arma afiladísima, el W125 12C, un caza-récords cuya potencia alcanzaba los 736 CV a 5.800 rpm, una “Flecha de plata” que, aquel día de enero, pilotada por Rudolf Caracciola, rasgó el aire de la mañana en un tramo de autopista tan recto como la línea más corta entre dos puntos, llegando directo al corazón del récord anterior de Rosemeyer, al marcar una increíble velocidad de 432,7 km/h en la pasada con salida lanzada.

Tras conseguir su objetivo y conscientes en el equipo de Stuttgart del empeoramiento de las condiciones meteorológicas, que predecían rachas de viento a partir de media mañana, Alfred Neubauer, patrón de Mercedes, ordenó recoger su “campamento”, no sin antes agradecer personalmente al piloto de Auto Union (Rosemeyer) la felicitación de éste a su rival y nuevo poseedor del récord, Rudolf Caracciola.

Parece ser que el mismo Caracciola también advirtió a Rosemeyer del peligro que supondría atacar su marca en condiciones menos estables. Pero Bernd, dijo conocer la circunstancia y quizás, convencido de su invulnerabilidad, después de saludar al noble rival afirmó: “Es mi turno”.

El artista Walter Gotschke inmortalizó el momento pintando una escena en que los miembros del equipo Auto Union están poniendo en posición el caza récord “Streamline Type C”. Obligados por el carenado que porta para la ocasión (inventándose el “efecto suelo” 40 años antes de su implantación en la Fórmula 1), han de utilizar una plataforma giratoria para darle la vuelta, dada la reducidísima capacidad de giro del bólido.

Una vez encarada la máquina hacia su destino, esta otra “flecha de plata” en cuyo frontal aparecen los cuatro aros míticos de Auto Union queda preparada para ser disparada hacia el infinito.