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El silencio de los corderos

Escrito por: Luis Villamil - 7 julio 2012

He leído en la revista Autopista una buena prueba comparativa donde se testaban el nuevo BMW Serie 3, el Audi A4 y el Mercedes Clase C, tres coches que he tenido también la ocasión de probar en una prueba similar para el diario El País. La prueba de Autopista pone a cada uno en su sitio pero, siempre he pensado de las revistas de motor que valen más por lo que callan que por lo que publican. El problema es que los lectores pagan las publicaciones buscando saber toda la verdad sobre los coches de su interés y, por lo tanto, es razonable pensar que hay que publicar más y callar menos. De hecho, lo más interesante suele ser lo que se calla, porque es realmente el factor diferenciador, la letra pequeña, lo que distingue a los unos de los otros en un mercado donde cada vez es más difícil encontrar diferencias relevantes entre modelos.

Las hay, pero muy pocas entre coches de la misma categoría y circulando a la insignificante velocidad legal que rige en nuestra red de autovías/autopistas. El consumo, medible, un poco de confort, con porcentaje subjetivo, o algo de placer de conducción, muy subjetivo, son algunas de ellas. Es al exprimirlos mucho más a fondo cuando aparecen diferencias en comportamiento, frenos, suspensiones, etc. En caso contrario resultar difícil hasta encontrar argumentos diferenciadores entre un Volkswagen Golf y un BMW Serie 7. A fin de cuentas en un viaje Madrid-Barcelona los dos llegan al mismo tiempo si se respeta la velocidad.

Todo esto viene a cuento por lo publicado en esa prueba de Autopista y que yo también pienso: el nuevo Serie 3 de BMW es un coche magnifico, que ha ganado habitabilidad, confort y maletero respecto a su antecesor, pero ¿tiene lo que uno espera de un BMW? Mi respuesta es NO. O al menos es NO en lo que hace referencia al comportamiento. Y no porque no se comporte bien, algo que no se pone en cuestión. Es que el tacto y las reacciones no responden a la deportividad e inmediatez de reacciones que uno espera de una marca que hizo del  “¿Te gusta conducir?” su lema. A algún directivo de alto nivel dentro de BMW se le debió iluminar el cerebro y decidió que para vender más coches había que satisfacer a un público más amplio. Eso traducido quiere decir renunciar a una parte de la personalidad que les ha llevado a ser una de las marcas más respetadas y admiradas del mundo para contentar a otros usuarios más plurales que te permitan vender más coches.

Lamentablemente eso suele desembocar en que defraudas a tus compradores tradicionales y está por ver cuántos de los otros eres capaz de recolectar.

Sí, porque el nuevo Serie 3 es más cómodo de suspensiones, pero a la hora de abordar curvas ha perdido muchos puntos. Se inclina, se mueve y resulta menos directo y gratificante de conducir que cualquiera de sus predecesores. De los tres coches mencionados era el peor en ese apartado y uno lo dice con pesar porque, a mí, SÍ “me gusta conducir”. El Mercedes es sorprendentemente bueno y, el Audi, con su tracción delantera, hace milagros, tanto en agarre como en facilidad de conducción.

He vivido antes situaciones de este tipo. En concreto en Alfa Romeo, una marca en la que he tenido la suerte de trabajar y donde juntos hemos obtenido muchos triunfos deportivos. Sin embargo, también algún iluminado de alto nivel, pensó que había que satisfacer a una clientela más amplia. El resultado está en las listas de ventas: los alfistas se compran coches de otras marcas, de mucho menos pedigrí pero con más deportividad y sensaciones de conducción. Este y otros muchos errores han llevado a la marca al momento más bajo de su historia, como demuestra la actual gama de modelos, con solo el Mito y el Giulietta en la lista de precios. Qué pena. El primero, bonito como todos los Alfa, tiene una de las peores direcciones que yo he probado y por lo tanto del mercado y unas suspensiones con unos muelles/amortiguadores que no terminan de transmitir  la confianza y el agrado de uso que uno espera de un coche de esa marca. Y de la Giulietta, estética al margen, lo mejor que se puede decir es que nunca debería haber nacido como Alfa. De hecho sería un estupendo Fiat. A un Alfa hay que exigirle mucho más a nivel de comportamiento, interiores, etcétera. Lo que en su día tuvo su antecesor, el 147 sin ir más lejos. También lo tuvo el 156, pero su sustituto (el 159) nunca se le acerco en dinamismo, lastrado por los casi 200 kg extra que pesaba respecto a muchos de los rivales y que nunca consiguió levantar. Y eso que se anuncio un “restiling” donde se prometía un aligeramiento que nunca llego.

Bueno, pues ahora, en el colmo de los despropósitos, el 159 se ha dejado de fabricar y no tiene sustituto. Otra ocurrencia de algún alto cargo.

Hablaba de “el silencio de los corderos” y no querría que ningún colega se molestara, pero contare “una anécdota”. El Toyota Yaris, cuando nació, bloqueaba los frenos traseros antes que los delanteros en las frenadas de emergencia (lógicamente en las versiones que no tenían ABS). Una publicación donde el periodista volcó realizando la prueba de frenos, al bloquearse el eje posterior, cruzarse y realizar la pertinente “croqueta”, le pusieron un 7 a la hora de puntuar los frenos. Yo, por entonces, trabajaba en la revista Interviú y le di un 3. Claro que, el director y los editores, me lo permitieron. Porque ya se sabe que donde hay patrón no manda marinero. Y no doy el nombre de la publicación del 7 a los frenos del Yaris porque yo, de alguna manera, también  estoy en el “rebaño” y valgo más por lo que sé que por lo que cuento. ¿O no?

  • 3 comentarios

    • Loro F dijo:

      Sí, en España sois benévolos! Hay cosas q entiendo, todo coche tiene su cliente (salvo el Cube¿?) y otra, los mortales no llegamos a los limites a los que lleváis vosotros a los coches ni los sabríamos disfrutar ni siquiera gestionar!
      Ara bien, se agradece que nos lo contéis y espero que Audi os ponga publicidad… Perdón por la ironía, debo ser periodista inglesa!
      De verdad, se agradece.

    • Juan Fco. Calero dijo:

      Pues no. Debería Vd. contarlo. En la era de internet la información está para compartirla. La información clave, la verborrea fácil y tópica está al alcance de cualquiera. Conociendo cosas clave que callamos por miedo a las marcas estamos tirando del manual del mal profesional. Y en un mundillo donde hay tan mal profesional, por eso de la autocensura, hacen falta buenos profesionales.

      En Internet el poder lo tiene el usuario. Aquel que es sincero y veraz tiene futuro en forma de credibilidad del público. El que se calla cosas por corporativismo está sentenciado a morir entre el ruido comercial o la indiferencia.

      • Luis Villamil dijo:

        Yo creo que he contado muchísimas cosas. Pero comprendo que se quiera saber aun más. De lo demás que dice podríamos estar discutiendo eternamente. Yo creo que habría que hacer muchas matizaciones. En cualquier caso, tengo más reconocimiento por “contestatario” que por “acomodado”.
        Un saludo.