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El padre del piloto

Un relato de El Abuelete del M3 - 23 febrero 2012

Hoy, como otras veces desde que le llegó la jubilación, el padre del piloto toma un plumero rematado con finas plumas de intenso color verde y se sitúa frente a la gran estantería.  Dividida en varios niveles hasta alcanzar el techo, se encuentran en ella un buen número de trofeos ordenados de una forma armoniosa, respetando alguna ley estética o de mérito que ahora,  él mismo que fue quien los ordenó, no recuerda.

Los hay de muchas formas y tamaños, la placa acreditativa del porqué de cada uno está grabada con el nombre de una carrera, un lugar de al menos seis o siete países y un puesto en el podio que a veces registra también el nombre del piloto.

Tras cada uno de los trofeos, una o varias fotografías dan fe de que han sido ganados sobre la pista, no son ni un regalo ni un adorno.

Eso lo sabe muy bien el padre del piloto que, según “la lógica de la limpieza” debería comenzar eliminando la tenue capa de polvo que inevitablemente se forma de una vez para otra, de arriba hacia abajo.

Hoy, sin embargo, ha señalado con el plumero hacia un lugar de la parte inferior de la vitrina donde se reúnen varias copas de pequeño tamaño que por su forma parecen haber escapado de alguna baraja o alguna partida  en la que se pusiera en juego algo más que ilusiones de “Iniciación”.

El padre del piloto ha tomado una, ligeramente distinta a las demás y eso le ha llevado a una mañana de 1990, donde  en un circuito pequeño y arriesgado, los casi treinta chavales (y no tan chavales) parecían estar cargados de la energía que les irradiara la proximidad de un reactor nuclear en las inmediaciones, para disputarse cara a cara aquella pequeña copa de alpaca que su hijo levantaría en triunfo.

Era ya un tiempo en el que los organizadores se habían olvidado de rodear con laurel las sienes de los vencedores, pero el padre del piloto, con la energía que da el orgullo y unos brazos aún sobrados para ese esfuerzo, paseó en volandas al triunfador en su Olimpo y apuró hasta el último sorbo de aquel cava, que para algunos pareció que estaba demasiado caliente pero a él le supo al elixir de los dioses.

El plumero continúa su labor y va despertando destellos sobre aquellos trofeos que evocan carreras y resultados obtenidos en algunos casos sobre el asfalto de circuitos míticos de distintos países .

En su recorrido tropieza también en alguno que consiguió él mismo haciendo sus pinitos hace ya mucho tiempo. Inevitable recordar con cierta tristeza y alguna frustración que los apoyos que él mismo prodigó en aquél tiempo con algunos de los que empezaban, ayudándoles a llegar más lejos, no pudo ofrecérselos años después a su propio hijo

Las livianas plumas acarician una placa sobre la base de un trofeo que refleja una fecha muy señalada en la memoria de todos los aficionados a la Fórmula Uno. Es el 1 de Mayo de 1994, un día que fue importante por dos motivos:

Uno, el padre del piloto le ocultó a su hijo que Ayrton Senna había sufrido un terrible accidente en Imola, mientras éste esperaba formado en su parrilla de salida.

Dos, a pesar de haber conseguido esa mañana un disputado tercer puesto en la meta, el sentido de la responsabilidad y la lealtad hacia su patrocinador, le llevaron a perjudicarse a sí mismo, renunciando a seguir en un equipo que había ofrecido mucho y entregaba demasiado poco para conseguir los objetivos propuestos .

Pasan fugaces bajo las plumas trofeos que, aún retirado por un tiempo de la competición acreditan méritos obtenidos al volante en el ejercicio de su profesión, siempre intentando ser el mejor y de pronto, tropiezan con dos verdaderas joyas de la vitrina.

Simbolizan y atestiguan que el piloto ha regresado. Son dos trofeos de plata de la mejor calidad, idénticos, conseguidos llegando el primero en dos carreras consecutivas en un circuito lleno a rebosar. Y lo que es el caprichoso destino, peleando solo en un fin de semana que había comenzado fatal, por incomparecencia de su teórico compañero de equipo. Hay veces que es mejor estar solo que mal acompañado.

Ahora, mientras las plumas limpian trofeos cada vez de mayor tamaño que acreditan triunfos logrados en disputas cada vez mayores, el padre del piloto recuerda algunos de los momentos vividos para alcanzarlos.

El corazón queriendo salirse, encaramado en algún lugar que le permitiera ver lo que ocurre en la formación de parrilla. La tensión de la “salida lanzada” con miles de caballos desbocados en el primer paso por meta. ¡¡Qué vueltas más largas las que faltan para llegar a la meta cuando vas delante, ganando, y que cortas cuando eres tú el que persigue!!

El padre del piloto ha repasado con su liviano plumero la vida de su hijo y echa en falta un trofeo, el más grande, aquel que hubiera supuesto el espaldarazo definitivo, aquel que durante varias vueltas estuvo queriendo alojarse en la vitrina.

Aquel que la cortedad de miras de un supuesto director de márketing de una multinacional le llevó a olvidar una regla de oro de la materia: si quieres ganar, si crees de verdad que el equipo que patrocinas puede ganar, no escatimes la última moneda para conseguirlo. Fueron con toda probabilidad los dos mil euros peor ahorrados de toda su trayectoria, por mucho márketing que hubiera estudiado .

La diferencia entre disponer de dos juegos completos, o solo un juego y medio de ruedas. La desilusión de ir camino del título en la batalla más importante y perderlo al mismo tiempo que se pierde la banda de rodadura de ese medio juego de gomas que no pudiste tener.

El padre del piloto no puede evitar cierta nostalgia de un tiempo que se aleja, un ligero sabor amargo por la carestía de los triunfos y un estremecimiento de orgullo.

  • 24 comentarios

    • CLEOPATRA Y SU BUGA dijo:

      Abuelete,este comentario lo he dejado para el final.Lo he leído dos veces y no me queda mas remedio que hacerte la pregunta del millón,ese padre del piloto ¿es algún “amigo” tuyo?
      Estoy acostumbrada a ver en la formula uno a los padres de esos pilotos llenos de glamour y eso me hacía pensar que todo era de color de rosa. Gracias por tu relato,me ha quedado claro algo que te he leido en algún lugar de esta página donde sabeis hablar de coches, de cine y de sentimientos, “Retrato en gris” lo llamaría aunque también percibo brillantes colores.Nos vemos, besetes y un cariñoso abrazo.

    • Abuelete del M3 dijo:

      A esa pregunta, la respuesta es sí,muy buen amigo. Por eso he podido contar su historia con algún detalle. No se parece en nada al padre de Jaimito Hamilton,se parecería más a un padre más discreto, como el de Alonso,que está cuando debe estar .Gracias por tus comentarios.

      • Eduardo Moreno Sánchez dijo:

        El padre de Hamilton, como el de Alonso, trabajaba en un taller de reparación ferroviario y llego a tener cinco empleos a la vez, para que su hijo pudiese competir en vehículos a radio control, esfuerzo que aumentó al llegar a los karts, para a la mañana del lunes volver a su trabajo. Bien es cierto que nos amargó la existencia cuando competía con Alonso, pero (como el padre de Alonso), se merece todos mis respetos.

    • Juan Fco. Calero dijo:

      No tengo palabras para comentar nada, algo que además empañaría su texto. Asi que tan sólo Le digo que me ha gustado mucho leerlo, que gracias y que no pare.
      Un abrazo.

    • Abuelete del M3 dijo:

      Hola Juan Fco., jugar en el mismo equipo que vosotros es muy estimulante y si además me animais a ir sacando recuerdos del zurrón , seguiremos avanzando con MUCHA CARRETERA POR DELANTE.
      Un abrazo.

    • Uvedoce dijo:

      Querido abuelete, coincido con la reina de este coloquio en que “El padre del piloto” es un brillante relato en gris a todo color. Ha sido muy agradable leerlo, muchas gracias. Celebro que el padre del piloto sea un buen amigo, porque tener amigos así es mucho mejor que tenerlos de ninguna otra clase. Por favor, recuérdele al hijo de su amigo (si es que hace falta, que no creo) la suerte enorme que tiene: ha recibido apoyo incondicional para ser piloto, por la felicidad misma de serlo, sin tener que aguantar a ese “padre de piloto” impertinente, frustrado, incapaz de ser feliz, pesadísimo y dañino. Si alguna vez se decidiera a escribir sobre este otro tipo de “apoyo familiar”, que no lo creo, por su propensión a la cara amable de las cosas, supongo que le saldría un relato igualmente lleno de colores brillantes. Haga el favor, no deje de escribir. Un saludo.

    • Carlingas 5000 dijo:

      Ostras. Reconocería ese trofeo a kilómetros de distancia. Yo lo gané en 1998, ¿de qué año es el trofeo de tenis de mesa de Murcia?.

      • El Abuelete del M3 dijo:

        Hola Carlingass5000. Bienvenido a autolímite.com. un espacio donde, además de los coches, tambien nos encantan deportes como el tenis de mesa.Rebuscando en los archivos he descubierto que aquel año de 1998, ni el piloto ni el padre del piloto participaron en ninguna competición ,pero repasando anuarios deportivos de la época ha encontrado un dato realmente sorprendente, aquel 1998 se distinguió porque se celebraron las ” Grandes Olimpiadas de los Pobres de Espíritu”.¿ Has leído lo que pone en la placa de tu trofeo?

    • El Abuelete del M3 dijo:

      Mi buen amigo “el padre del piloto” y su hijo,son las dos caras de una pasión compartida.Han disfrutado los triunfos y sufrido las derrotas sabiendo que jugar con juguetes caros es arriesgarse a convertirse en juguetes rotos.Según mi amigo, les ha merecido la pena.Podría hablar de casos de “apoyo familiar”, incluso de “apoyo real”, que no han llevado a quienes los recibieron mucho más lejos ni más alto de allá donde ellos disputaron sus batallas.Fueron tiempos que crearon sólidos lazos ,percibieron juntos los brillantes colores de esas incomparables mañanas de carreras en cualquier circuito y probaron el sabor amargo del momento en que una avería o un lance desafortunado te muestran su lado más gris. Todo lo ganaron o perdieron con las cartas boca arriba,sin “sutilezas” (en las carreras las trampas no son trampas, se llaman así, “sutilezas”) y ahora me lo han contado para que yo os lo cuente. Misión cumplida.

    • Deif dijo:

      Bonito articulo y muy bien contado (con mucha melancolía). Mi hijo estuvo en el Karting hasta que llego la crisis y se que ahora muchos padres le pondrían también la firma a este articulo. Es también la historia de este deporte bello pero cruel para los menos solventes. O sea como la vida misma.

      • El Abuelete del M3 dijo:

        Gracias Deif,si es desagradecido este negocio, sí.No hay correspondencia, casi nunca, entre la inversión emocional y la cosecha que se recoge. Pero son tan dulces y brillantes los frutos…Respecto a tu hijo,quizás el futuro le dé otras oportunidades.Lo más importante es que no pierda la de hacerse “hombre de provecho” en estos tiempos que corren.Un cordial saludo.

    • Loro dijo:

      Me ha gustado mucho, Abuelete.
      Besos desde Johannesburg.
      Loro F

      • El Abuelete del M3 dijo:

        Hola Loro, ¿qué haces tú en Johanesburg,si tus plumas son cada día más brillantes?.Ahora ya solo me queda un loro en mi vida, “Currito” voló hace unos días hacia el Cielo de los Loros, después de alegrarnos la vida durante casi cuarenta años con sus “charlas” y alguna fobia a un “malos pelos” que le hacía cariñosas perrerías.Feliz regreso .

    • Lourdes dijo:

      Hola Abuelete, yo no sé si darte un premio por tu aportación a la F1 o por tu aportación a la prosa bien hecha, en ambas facetas sacas matrícula de honor así, sin despeinarte el bigote siquiera. Tu relato es una mezcolanza entre orgullo, pasión, melancolía, resignación … pero tan bien escrito, con tanto mimo y cuidado como cuando nos relatas las crónicas de la F1 que ahora no soy capaz de encontrar, leñe… como llego hasta ellas? has escrito más? Sí, sí, ya sé, raikimi siempre en el limbo, es que soy despistadilla, que le vamos a hacer.

      • El Abuelete del M3 dijo:

        Gracias Lourdes, no es para tanto,lo único que hago es ir dando salida a lo que se ha ido remansando con los años. Queda algo de pasión pero es inevitable la presencia del sepia, el color de los recuerdos.Respecto a los relatos con la “Pequeña historia de la F1″, aparte los dos capítulos publicados sobre Fangio, en los próximos días publicaremos los restantes, para completar el relato sobre “el chueco”.Al ser un formato distinto al del foro me veo obligado a reestructurar toda la obra y eso lleva algún tiempo. Oye, ¡¡enhorabuena por el regreso triunfal de tu Kimi!! Con seis campeones en pista este año puede ser muy grande el espectáculo, si los teóricos “grandes” no están haciendo teatro en la pretemporada. De eso tengo algo para publicar de inmediato.

        • Lourdes dijo:

          Bueno, yo estoy que ni te cuento. Ahora veremos como responde Kimi, que ya sabemos como es, todo hay que decirlo. Yo sí espero que esta temporada sea espectacular por los pilotos que se reunen en parrilla, aunque sería deseable que a los Red Bull no le den tanto idem para cortarle un poco las alas, que de verdad, son imposibles, eh? Mientras…. GO, GO KIMI!!!… :-)

    • El Abuelete del M3 dijo:

      Querida Lourdes, estoy deseando que llegue el gran día. Seis campeones en pista tienen que dar mucho juego, o nó, si el Sr. Adrian Newey sigue tan aplicado y los de Maranello tan distraídos. Pero siempre nos quedarán Kimi,Schumacher,”Lewis Sanganchao” y Button, que hace pocos años me parecía un charlatán presumido y que en Mc Laren (en el equipo de Ross Brawn jugaba con demasiada ventaja) ha demostrado ser un corredor muy inteligente, que puede aspirar de nuevo a todo.

    • Charo dijo:

      HOLA QUERIDO V.
      DALE LA ENHORABUENA DE MI PARTE A V. JUNIOR POR TANTO TRIUNFO Y POR SER A PESAR DE TODO TAN SENCILLO Y TAN ESTUPENDO.
      ENHORABUENA TAMBIEN POR TENER ESOS PADRES QUE LE HAN ALENTADO Y AYUDADO TANTO Y TAMBIEN REZADO MUCHO (ME CONSTA )

      QUE MARAVILLA VER EL ORGULLO DEL PADRE DEL PILOTO ANTE LAS VICTORIAS DE SU HIJO. OS QUIERO MUCHISIMO A TODOS.

    • Edu Aguirre dijo:

      Hace tiempo que no te leìa por aqui. Y ciertamente, habìa perdido una buena costumbre abuelete. Estupenda la crònica, de la que como Deif, me siento totalmente identificado. La “superpiloto” que tengo en casa, si, ya sè que todos los padres decimos que tenemos un F. Alonso como descendiente (en mi caso es la pura realidad jajajaja) se lo ha pasado en grande, corriendo 5 años de karting (10 a 15). Lo ha hecho en unas condiciones, digamos….. regulares. Desgraciadamente para la mayorìa de los “padres de piloto” esta categorìa del automovilismo, (en teorìa) la mas bonita para padres y niños, en este, nuestro querido pais, y en los ùltimos tiempos, en los que la bonanza econòmica, “otorgaba” a cada cual su cartera….. ha hecho un mal a este DEPORTE, del que va a costar bastante tiempo en recuperarse (mas aun que la “famosa” crisis). Como digo antes…. todos tenìan un Alonso en casa y como “esto” era jauja….. Hala vamos…. Despelote! Equipos, mecanicos, motorhomes,entrenos y motores a go-go…. y los papys…. jodidos pero contentos. Mi hijo va a llegar…. Si, uno llegò! Dos casi…. y los otros 250 de los ultimos cinco años (el tiempo que he pasado yo por este mundo) tras haberles creado unas expectativas de….. “eres muy bueno” “tu vas a triunfar…. etc.” han conseguido. Ganar carreras, la mayor parte de las veces con trampas (con su precio, por supuesto) crearse y crear a los crios unas ilusiones…. que al final, y si no existe el ULTIMO EMPUJON (que no existe, porque ademàs de carìsimo, el niño vale lo que vale…) se vienen abajo la ilusiòn y la cartera del papyy, y lo que aun, es mucho peor la aficiòn de un niño (mas o menos grande ya) que es lo mas bonito que puede perdurar con el tiempo. Mi hija, siempre ha sabido que no es Alonso (Alonso solo hay uno). Como digo antes, se lo ha pasado en grande, siguiendo la aficiòn de su papyy. Ha corrido, ganado, divertido, reido, hecho muchos amig@s (fundamental), se ha hecho daño (unas cuantas), pero sobre todo….. ha-hemos….. PERDIDO! Y aunque me duela mucho decirlo. No podamos correr actualmente (cartera) estoy orgulloso de ello…. Cuando hablo con mi hija de lo vivido en el karting, es muy complicado…. Hace poco lo intentè, y se me hizo muy duro. Revive, y disfruta muchisimo comentando sus carreras, palmarès, amigos…. etc. pero al final, llora amargamente, porque ve imposible seguir en el mundillo. A mi, se me hace durìsimo, porque veo que he creado una aficiòn descomunal, pero egoistamente, prefiero esto al hijo del millonetis, que ha llegado hasta casi, casi…. ahì arriba y se pega el TORTAZO a ùltima hora. Mi hija, hace mucho que dice (desde los 12 años) que va a estudiar ingenieria para poder llegar a la F1, porque sabe que no va a estar al volante de uno. SIEMPRE LO HEMOS TENIDO CLARO, LOS DOS….. ESTO, es una aficiòn. Aqui solo llega uno. No hay sitio para mas…. y normalment6e, el que llega…. no es el que lo merece. Me quedan dos años, para que se saque el carnet. Estoy contado los dìas……. No haremos un Cto. España de karting…. PERO NOS LO VAMOS A PASAR COMPARTIENDO EL VOLANTE DE UN COCHE DE RALLYS…. Como no me lo he pasado yo, cuando lo he hecho con 20 tacos….. ni ella en sus mejores carreras de karting! Y sè que lo haremos por mucho tiempo….. (espero, si Dios quiere) La BASE…. la del pappy y la de la hija, al menos….. està bien sentada.

      • El Abuelete del M3 dijo:

        Hola Edu, me alegra tenerte de nuevo por aquí. Al escribir este artículo lo hice sabiendo que no era el único en haber vivido esa historia, sabiendo que somos muchos los que de una u otra forma hemos intentado ayudar a nuestros hijos a perseguir un sueño que, muchas veces era “nuestro propio sueño” . Este deporte, mucho más que otros, tiene una regla de oro: disponer de mucho dinero y después, estar en el sitio, momento y circunstancia adecuados y aún así, no se garantiza el éxito. Casos como el de Alonso o Hamilton son las excepciones, porque ellos son excepcionales.
        Leo tus reflexiones y las comparto a la vez que comparto el mismo orgullo que dejas bien patente con tus palabras. Solamente no estoy de acuerdo cuando afirmas que habéis PERDIDO…De eso nada, amigo Edu, tú y tu hija y yo con mi hijo somos GANADORES, porque el vínculo que hemos forjado en estos años de lucha, esfuerzo, ilusión y desengaño es INDESTRUCTIBLE. Para mí, los momentos de mayor plenitud han sido aquellos en que mi hijo me ha llevado por circuitos y carreteras de montaña buscándole las cosquillas al tiempo y para ti, te aseguro que el día que compartas esos tramos con un coche de Rallyes, te acordarás de este Abuelete del M-3 y dirás ¡¡qué razón tenía aquel viejo cabroncete que escribía en Autolimite!!Un fuerte abrazo extensivo a todos esos “padres de piloto” a los que, sin nombrarles, iba dedicado mi escrito.

    • Edu Aguirre dijo:

      Acabo de escribir otro tocho, que no sè por què, no ha sido posible publicar. En fin, resumo abuelete, al ciento contigo como siempre.

      • Víctor M. Fernández dijo:

        Hola Edu.
        Ayer tuvimos un pequeño problema informático que impidió la publicación de algunos de vuestros comentarios.
        Te invito de nuevo a que nos cuentes ese “tocho” del que nos hablabas.
        Disculpa el inconveniente y un cordial saludo.

    • carlos dijo:

      No tengo palabras para describir tu sentimiento,tan solo felicitar a tu hijo por la victoria y a ti por tu precioso y sincero relato.

      • El Abuelete del M3 dijo:

        Gracias Carlos, fueron años apasionantes de gozo y sufrimiento. Lo más duro era saber que “había piloto” pero faltaban recursos. Esta es una historia que se repite mucho en el deporte, prueba superada, ahora ya lo vivimos en otro plano y es muy gratificante compartirlo con vosotros. Un abrazo muy fuerte y ¡¡Feliz Año Nuevo!!